domingo, 6 de noviembre de 2011

Discriminación de preferencias sexuales desde el punto de vista religioso


Como ya lo hemos mencionado antes, los discursos religiosos hacen una marcada discriminación hacia el libre ejercicio de la sexualidad de cada individuo, siempre y cuando ésta vaya en contra de lo que se supone “predica Dios”, aunque muchos sabemos que Dios no ha venido predicando que se maltrate o humillen a personas solo porque difieren de los gustos impuestos.

Al tratar al tema de la religión en este contexto, y sin ofender a los diversos creyentes, que ciertamente han vuelto más que ley el hecho de que las “relaciones ideales” sólo pueden ser entre un hombre y una mujer, debido a que por eso Dios creó al hombre y a partir de él a la mujer para que fueran compañeros eternos.

Si solo las personas enfocaran su atención en estos “hechos” pues bien podría prestarse a las interpretaciones que se le han asignado, que toda relación que sea distinta a la de un hombre y una mujer, va en contra de Dios y por lo tanto hay que reprobarla a toda costa y hasta castigarla.
Como jóvenes que estamos en permanente contacto con otros jóvenes podemos escuchar los casos en los que los padres ven como inmoral el hecho de que su hijo o hija difieran de las preferencias que hemos calificado como ideales. Incluso hemos sabido de padres que golpean a sus hijos o los llaman con diversos adjetivos descalificativos, debido, principalmente, a los valores morales impuestos en gran medida por los ideales de las religiones.

En estos casos los hijos maltratados por estas razones muchas veces se vuelven inseguros y temerosos de mostrar ante la sociedad sus verdaderos gustos, por lo que intentan esconder su sexualidad a toda costa. ¡Y cómo no!, si los comienzan discriminando desde de su hogar, que se supone les debería de dar seguridad y protección, qué se podría esperar de las reacciones de la sociedad.

Queremos que quede claro que no estamos discriminando a las religiones como tal, porque estaríamos cayendo en lo que reprobamos, la discriminación en todas sus expresiones, sino a las interpretaciones extremas que se han dado de la “palabra de Dios” las cuales solo han servido para intereses específicos de los predicantes y que lastiman de manera inimaginable a otras personas como a las víctimas de discriminación.
Bueno, aclarado el punto, podemos decir que lo que se supone que Dios predica esencialmente es el amor y respeto al prójimo, la felicidad de todos pero sobre todo la paz de toda la sociedad, viéndonos a todos como hermanos, y por lo tanto en lugar de criticarnos, menospreciarnos, juzgarnos, primero debemos ver que al igual que Dios, nosotros no somos perfectos, y por lo tanto debemos de aceptarnos con nuestros defectos y virtudes.


Lo que nos queda como reflexión ante este enfoque religioso es no ver la parte que se supone que dice Dios que así debe ser, sino que veamos la esencia de lo que predica la religión, el amor, respeto y paz. Si de verdad las personas se consideran seguidoras de Dios en lugar de juzgar las preferencias de los demás apoyarían tales decisiones, para vivir en dicha armonía, y como dijo Jesús, “el que esté libre de pecado que lance la primera piedra”.



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